Marroquinería con sentido social

Muy buenos días. Se me ha pedido que hable un poco de mi experiencia acerca de un curso de marroquinería. ¿Qué escribir? Pues bien, antes que nada pensaría en la gran oportunidad que fue participar en una actividad fuera de lo cotidiano; es decir, el hecho de estar corriendo con todas las actividades del  trabajo y los quehaceres del hogar, me hizo pensar que quizá con todo esto saldría por un momento de la monotonía. En realidad no sabía, ni me imaginaba lo que estaba por venir, cada sábado cuando me dirigía hacia la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo, donde tomábamos clases de marroquinería todos los sábados por la mañana, siempre iba con la expectativa de: ¿qué sería ese algo nuevo que aprendería hoy?; porque eso si, cada día se aprendía algo nuevo y mejoraba el conocimiento adquirido del sábado anterior. Y, por supuesto, siempre tomando atenta nota de lo que la maestra explicaba, como cuando era una estudiante de bachillerato, con mi cuaderno al día.

Cada una de mis compañeras: Bibiana, Yasmín, Alexandra, Patricia y Cecilia, llegaban con algún detalle distinto aplicado en sus bolsos cada clase para compartir; claro que alguna con más creatividad que las otras pero siempre dispuestas a mejorar, algo se nos ocurría.

Pues bien, el sólo hecho de pensar que cuando iniciamos el curso nos entintábamos toda la ropa, manos, cara y; en algunas ocasiones; hasta los pies, es para mi hoy en día ver las satisfacción plasmada en los bolsos creados con nuestras propias manos.

Me siento orgullosa de haber participado en este gran proyecto patrocinado por TAUROQUIMICA S.A. Y aprovecho este espacio para dar las gracias a sus directivas por pensar en nosotras, por ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida y permitirnos una nueva proyección en un campo diferente, como dice aquel proverbio  que cita don Fernando Triana  “DESOCUPA LOS BOLSILLOS EN TU MENTE, QUE DESPUÉS LA MENTE LLENARÁ TUS BOLSILLOS”.

 

Por: Yolldy Valero.

 

Marroquinería con sentido social